El Sendero de Zen (Osho) Capitulo-5


EL CAMINO DE LA PARADOJA- Capitulo 5
(PREGUNTAS Y RESPUESTAS)
¿Qué es la iluminación? 
La iluminación es descubrir que no hay nada que descubrir. 
La iluminación es saber que no hay ningún sitio al que ir. 
La iluminación es comprender que esto es todo, que esto es perfecto, que esto es ello. La iluminación no es un logro, es comprender que no hay nada que alcanzar, ningún sitio al que ir. Ya estás ahí, nunca te has alejado. No puedes alejarte de ello. Dios nunca ha estado perdido. 
Tal vez te hayas olvidado, eso es todo. 
Tal vez te hayas quedado dormido, pero eso es todo. 
Tal vez te hayas perdido en muchos sueños, pero eso es todo, porque tú estás ahí. dios es tu propio ser. 
Así que lo primero es que no hay que pensar en la iluminación como en un objetivo, porque no lo es. 
No es un objetivo, no es algo que se pueda desear. 
Y si la deseas no la lograrás. 
Al desear mil y una cosas vas comprendiendo, poco a poco, que todo deseo es fútil. 
Todo deseo te hace aterrizar en la frustración, todo deseo te arroja una y otra vez en una fosa. Así ha venido sucediendo desde hace millones de años, pero a pesar de ello empiezas a albergar esperanzas, vuelves a creer que este nuevo deseo que surge, que brota en ti, tal vez te conduzca al paraíso. 
Que te proporcionara todo aquello que anhelas, que te colmará. La esperanza surge una y otra vez. 

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El Sendero de Zen (Osho) Capitulo-4 (Tercer Escrito)

UN BUEN PUNTAPIÉ- Capitulo 4 (Tercer Escrito)
Bien, pues este Bodhidharma es uno de los hombres más sinsentido que ha caminado nunca por la superficie de esta tierra.
Es imposible pensar en alguien tan sinsentido como este Bodhidharma. A veces incluso supera al buda Gautama.
Es increíble… es fenomenal. Cuando llegó a la China, el emperador salió a recibirle a la frontera porque hacía años que llegaban noticias, rumores:
“Llega Bodhidharma, Bodhidharma está al llegar y es un auténtico fenómeno”.
El emperador se sintió muy interesado.
Era el emperador Wu. Así que salió a recibirle.
Y cuando lo hizo se sintió un tanto embarazado, porque Bodhidharma llegó con un zapato puesto y el otro encima de la cabeza. Fue demasiado.
Sí, el emperador ya había escuchado que ese hombre era un tanto extraño, pero no creía que fuese tan extraño.
¿Qué significaba?
Lo primero que le vino a la mente debió ser algo así como: ¿qué sentido tenía que Bodhidharma llevase un zapato en la cabeza? Pero no le pareció adecuado preguntárselo, sobre todo frente a una recepción China, para recibir a ese hombre. Era el heredero de la transmisión del Buda.
Había recibido en sus manos aquello que el buda le diera a Mahakashyapa.

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El Sendero de Zen (Osho) Capitulo-4 (Segundo Escrito)


UN BUEN PUNTAPIÉ- Capitulo 4 (SegundoEscrito)
Si se tiene algo más en lo que pensar, entonces no es el auténtico fin.

Si crees que sigue habiendo algo en lo que pensar, entonces éste no es el auténtico fin; la mente no desaparecerá.
No puedes obligarla; no puedes decir: “muy bien, si no hay nada que pueda pensarse, entonces pondré la mente de lado e intentaré ver”.
No podrás hacerlo, porque la mente está ahí. todo eso lo está haciendo la propia mente, y todo lo que se haga a través de la mente no hace sino reforzar la propia mente.
Si todavía tienes algo en lo que pensar, si sientes que la mente todavía puede proporcionarte alguna respuesta, si todavía mantienes la mínima confianza en la mente, entonces no has llegado al verdadero final.
Cuando se alcanza el final de verdad, el pensar se detiene y comienza el ver.
Y en este ver radica la revolución, el cambio radical, la mutación, la metanoia. Es como cuando utilizas un taladro, pregúntale a un carpintero.
La gente zen dice que es como utilizar un taladro.
Mientras puedas taladrar es que no has llegado al final. Cuando no hay más resistencia, entonces no puedes seguir perforando, pero así es como funciona interiormente.
De repente desaparece toda resistencia.
No queda nada más que taladrar.
El pensamiento se torna impotente.
Cuando no puedes taladrar más es que has llegado al final; cuando no puedes pensar más, has llegado al final. Entonces no hay palabra, pensamiento o imagen, nada, sólo la nada.
Has llegado al final de la mente, o llámalo el fin del mundo. Has llegado hasta donde hay un cartel que pone: “Éste es el fin del mundo”. ¡Pero no salgas corriendo! También está el otro lado. Y el otro lado es el auténtico.

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El Sendero de Zen (Osho) Capitulo-4 (Primer Escrito)


UN BUEN PUNTAPIÉ- Capitulo 4 (Primer Escrito)
Un monje llegó ante un maestro buscando ayuda para resolver una de las preguntas clásicas de la dialéctica zen: 
“¿Qué sentido tiene la llegada de Bodhidharma desde el oeste?”. El maestro sugirió que antes de proceder con el problema el monje debía hacerle una postración. 
Mientras el monje se postraba devotamente, el maestro le propinó un buen puntapié. La inesperada patada resolvió la turbia cuestión en la que el monje se había visto sumergido durante algún tiempo. Cuando sintió el pie del maestro, alcanzó la iluminación de inmediato. Más tarde le decía a todo el mundo con quien se cruzaba: “Desde que Mat-zu me propinó ese puntapié no he podido dejar de reír”. 
Una antigua parábola… Se trata de la historia de un hombre que se adentró en las montañas a fin de hallar el final del mundo. Debió de ser un gran filósofo, porque sólo los filósofos tienen ideas tan descabelladas. 
No es necesario iniciar una gran búsqueda para hallar el final del mundo; pues éste es hermoso tal cual es. No es necesario iniciar la búsqueda del principio ni del final. El medio es perfectamente hermoso, así que ¿por qué no disfrutarlo? 
Pero este hombre era un gran filósofo. No se sentía feliz. 

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