DIFERENTES, PERO IGUALES.

DIFERENTES PERO IGUALES

DIFERENTES, PERO IGUALES.

Diferentes…pero iguales. Hijos e Hijas de la Tierra bajo un mismo Sol, Luz que nos da la vida, Luz que ilumina a todos por igual, sin importarle para nada los dogmas, creencias, religiones, costumbres, miserias y virtudes que tanto nos siguen separando a la humanidad.
Buenos y malos, luz y oscuridad, positivo y negativo…el ser humano se empeña una y otra vez en la dualidad. Solo existe la dualidad para la mente ignorante, limitada, que desconoce sus orígenes, su verdadera esencia.
Y como el hombre se hace y se considera dual, hace al Creador a su imagen y semejanza. 
Se quitan vidas humanas ahora, y se han quitado siempre en nombre de Dios, de Alá, de Jesucristo… Quien conozca algo de la historia, sabrá de lo que hablo.
En estos días la humanidad está muy sensibilizada por los actos de terrorismo acaecidos en Francia, bueno, la humanidad de Europa, claro está. Y hago este matiz porque cuando actos de terrorismo, de violencia contra inocentes, de violaciones, de torturas, de asesinatos a sangre fría o por daños colaterales, se suceden en otros lugares que no sean Europa o América, la sociedad se queda impasible, escucha las noticias cuando las dan por los medios de comunicación, se lamentan pero siguen con sus vidas encogiéndose de hombros. ¡No podemos hacer nada! Es la exclamación más oída y leída.
¡Claro que se puede hacer…exactamente lo mismo que haces cuando ese acto de terrorismo o de violencia te salpica o pone en peligro la seguridad y la malentendida libertad de tu sociedad! Y digo malentendida porque ofender las creencias religiosas de una parte de la humanidad no es libertad. Es un atentado en toda regla contra la dignidad humana. Porque por encima de las religiones, está el ser humano, hijo de un Padre y Madre. La madre Tierra que le da forma y sustento, y el padre Sol que le da la vida y calor en el plano físico y espiritual.
Si el Sol se apagara, el ser humano y toda vida sobre este planeta, se extinguiría, y no haría excepciones con nadie.
Las religiones fueron producto de seres humanos como nosotros que llevaban en su Corazón y en su Alma el recuerdo de quienes eran realmente, e iniciaron su propia búsqueda y autoconocimiento. Enseñaron a sus semejantes ese camino, y la ignorancia humana lo derivó en religiones que lejos de orientar y nutrir el alma del ser humano, lo alejaron más de su verdadera esencia y de sus semejantes.
El que unos terroristas musulmanes maten en nombre de Alá, no significa que el Islam sea el enemigo de la humanidad. El que unos terroristas bajo el nombre de ETA asesinaran en España, no significa que todo el pueblo vasco fuera asesino. El que un grupo de terroristas bajo el nombre de IRA matara y sembrara el terror, no significa que todo el pueblo irlandés lo fuera. El que hace siglos unos terroristas bajo el nombre de las santas Cruzadas y en nombre de Cristo asesinaran a inocentes, no significa que la iglesia católica lo fuera. Radicalismo, fanatismo, hay por doquier. Al terror hay que aislarlo, a los terroristas y asesinos ponerlos bajo la Ley, pero no arremeter contra los creyentes de una religión determinada. Es muy triste observar cómo en estos días, cuando he ido a sitios públicos, en el metro, autobuses…cuando subía o había un hombre o una mujer de raza árabe, eran mirados con sospecha y a veces con desprecio. 
Somos muy manipulables, porque no sometemos a reflexión y análisis todo lo que vemos, escuchamos y leemos en los medios de comunicación. Es más fácil dejarse llevar por la mayoría que ser uno mismo, responsable de sus actos, emociones, decisiones, en una palabra, ser coherente, consciente y auténtico.
Hay que plantarse ya. Salir a la calle, decir ¡¡basta ya!! pero no cuando los políticos lo crean oportuno o la manipulación a la que estamos sometidos gane la contienda. Hay que plantarse definitivamente contra todo tipo de violencia, injusticia, manipulación y mentira, pero no cuando nos afecte directa o indirectamente, sino en todo momento, circunstancia y lugar. Porque no hay seres humanos de primera, de segunda y de tercera, y algunos ni tan siquiera tienen un grado. Todos somos iguales.
Un pueblo podrá tener sus leyes, sus costumbres, creencias, religión, profetas o mesías…pero siempre con dignidad. La dignidad de un Hijo del Creador.
Y mientras no seamos conscientes de ello, y sigamos siendo arrastrados por una sociedad ciega, indolente y cuadriculada, seguiremos sufriendo las consecuencias.
¡Podemos hacer mucho a nivel individual! Cada cual tiene el poder de dirigir su vida y conquistar su propia libertad, pero la de verdad…no la de pacotilla.
En medio de tanta desazón, desaliento y energías muy densas, mi corazón confía en los niños. Esos niños que están recibiendo y nutriéndose de lo más intoxicado de la sociedad. Niños que son maltratados a todos los niveles, ignorados, sean de un continente o de otro. Da igual. Pero confío en sus corazones, porque se que han venido a cambiarlo todo. Son fuertes y poderosos, porque tienen verdadera Magia en su corazón, y serán los que poco a poco, con paso firme y potente, vayan derrumbando los cimientos de esta sociedad enferma.
Me hago niña con ellos, y yo también digo:

¡¡ME PLANTO, YA BASTA, ME BAJO DE ESTE TREN QUE NO LLEVA A NINGUNA PARTE!!

Isabel Ramón.

20 MANERAS PARA AUMENTAR TU ENERGÍA ESPIRITUAL

1) Conecta con tu propósito.

Me acabo de levantar, recuerdo que anoche me propuse madrugar y aprovechar las primeras horas de la mañana, por poco no lo consigo. Por suerte recordé el último instante antes de caer dormid@, ¿para qué voy a madrugar?, las respuestas conectadas a mi propósito brotaron en mi mente, al deseo de completar mi objetos, a los motivos para impulsarme y ponerme en pie; mi energía se elevó.

Si tu propósito está conectado a tu pasión tienes una poderosa fórmula energética en ti. Cuando haces aquello que te apasiona o entusiasma tu energía fluye y retroalimenta con tus acciones; cuanto más te aproximes a tu pasión más energía experimentarás.

¿Qué te apasiona? ¿Qué te mueve? ¿Para qué elevar tu energía?

2) Enfócate en el resultado a conseguir.

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El Camino de la Belleza

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El artista y poeta William Blake dijo: “Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es, Infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna”.

¿Qué quiso decir con esto? ¿Cómo puede un objeto finito, como un árbol, mesa, silla, persona, o casa ser infinito?

Tenemos que comprender en primer lugar que la palabra “percepción” incluye a todos los cinco sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato.

El pensamiento convencional nos dice que la experiencia de la percepción se divide en dos ingredientes esenciales: uno, un sujeto que percibe y dos, un objeto que es percibido. Este entendimiento está incrustado en la estructura del lenguaje con frases tales como: “Veo el árbol”, “oigo el viento”, “toco a la persona”, “me gusta la manzana” y “huelo la flor”.

En cada caso, un sujeto ―”yo”, el sí mismo (self)― se une a un objeto ―el árbol, viento, persona, manzana o flor― a través de un acto de percepción, es decir, a través de un acto de ver, oír, tocar, gustar u oler.

Ahora bien, con el fin de comprender la naturaleza de la percepción, tenemos que explorar ambos lados de esta ecuación ―”yo”, el sujeto y el objeto o mundo. Tradicionalmente, los místicos han explorado la naturaleza del “yo”, el sí mismo, y los artistas y los científicos han explorado la naturaleza del objeto o mundo.

En otras palabras, los místicos han tendido a mirar hacia dentro, dirigir su atención hacia el centro de su ser o naturaleza esencial, y los científicos y artistas han tendido a mirar hacia afuera, hacia los objetos de la naturaleza y el mundo.

A primera vista puede parecer que ambos están establecidos en direcciones opuestas. Sin embargo, si cada parte explora con suficiente profundidad, es inevitable que llegarán a la misma conclusión. De hecho, la razón por la que en la mayoría de los casos las conclusiones de los místicos, por un lado, y la de los artistas y científicos por el otro, tienden a diferir tan radicalmente, es sólo porque cada parte no explora con suficiente profundidad.

El pintor Paul Cézanne dijo: “Llegará el día en que una sola zanahoria, observada con ojos nuevos, desencadenará una revolución”. La revolución a la que hace referencia es la unión de estas dos perspectivas ―la convergencia de la profunda comprensión del místico, el artista y el científico― y las implicaciones que esto tiene en todos los aspectos de nuestras vidas.

Así que vamos a explorar, en pocas palabras, estas dos perspectivas.

La naturaleza del Sí mismo 

El pensamiento convencional nos dice que es el “yo”, el cuerpo-mente, el que es consciente de los objetos y del mundo. Sin embargo, una simple y clara mirada a la experiencia nos indica que somos conscientes del cuerpo y de la mente de la misma manera en que somos conscientes de los objetos y del mundo.

En otras palabras, el cuerpo-mente no es el sujeto de la experiencia. El cuerpo-mente es un objeto de la experiencia, que aparece y desaparece como todos los demás objetos. Ahora bien ¿qué es el sujeto perceptor que llamamos “yo”, que conoce o es consciente de todos estos objetos percibidos, es decir, del cuerpo, la mente y el mundo?

El “yo” se refiere a lo que sea que es consciente de los objetos del cuerpo, la mente y el mundo. Este “yo” no se puede encontrar como cualquier tipo de objeto, es decir, como un pensamiento, sentimiento, sensación o percepción. Y sin embargo “yo” estoy innegablemente presente y consciente.

Por lo tanto, estar presente y consciente es inherente al “yo”, que por esta razón se le denomina a veces como “Conciencia”, que simplemente significa la presencia de eso que es consciente. Esta Conciencia que es nuestra naturaleza esencial es como una apertura consciente y vacía en la que toda experiencia tiene lugar, pero en sí misma no es una experiencia.

La Conciencia no está localizada en el tiempo y por lo tanto es eterna o siempre-presente; no puede ser encontrada en el espacio y por lo tanto es infinita, es decir, que no tiene cualidades observables o finitas.

La naturaleza del objeto, el otro o el mundo ― de la materia a la mente.

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EL REGRESO DEL MESÍAS.- NUESTROS ÓRGANOS INTERNOS CAP. 3

No dejaremos pasar de hacer referencia en el presente capítulo en hablar de las funciones que cumplen algunos de nuestros órganos internos en la Obra Espiritual y humana que los Hijos del Sol estamos haciendo en el presente:

LA CABEZA: Está íntimamente relacionada con la Constelación de Aries, como es sabido de todos esta constelación tiene influencia directa sobre ciertos comportamientos de la persona. En ella encontramos la glándula Pineal, que forma una armonía con nuestro Sol físico y nuestro Sol Espiritual.
También en ella encontramos nuestra glándula Pituitaria, que forma una armonía con nuestra luna física, con nuestra luna psicológica. Podríamos decir en esto que de la actitud que nosotros tengamos
frente a la muerte mística, al nacimiento y al Sacrificio, la glándula pineal nos daría una extraordinaria capacidad de cambiar la forma de pensar ya que la glándula pineal es el asiento de las funciones mentales.

La glándula Pituitaria, cuando la persona está haciendo una Obra recta y justa, le permita desarrollar sus funciones imaginativas, objetivas evadiendo así los procesos de una imaginación subjetiva, instintiva y lunar. Vemos como en ésta misma (en la cabeza) se encuentra la glándula Hipófisis la cual regula en nosotros todas las funciones hormonales que vienen siendo la materia prima para la realización de la Gran Obra.

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