EL REGRESO DEL MESÍAS.- CAP. 14 Y ÚLTIMO: EL REDENTOR

El hombre y la mujer, estamos dotados de cinco sentidos sensoriales, de un intelecto y una razón, esto nos permite que cada uno de nosotros pueda observar todos los fenómenos que a nuestro alrededor se suceden; los cuales debemos analizar, identificarlos para la comprensión que necesitamos tener de la vida y del trabajo que estamos realizando.
En la presente obra hemos venido hablando de aquel MESIAS o MENSAJE conocido por toda la humanidad, comprendido por unos pocos y mal interpretado por las mayorías.
Hemos oído hablar quizás demasiado del REDENTOR y las gentes lo identifican por el Drama Cósmico de hace dos mil años, sin comprender que el CRISTO no se hace historia, porque El está presente en un eterno ahora.
Ese REDENTOR se ha hecho presente en las masas, en diferentes épocas y está presente en la vida y en el drama de cada uno de nosotros.
El MISERICORDIOSO está latente en la Conciencia y por emanación Divina tendiéndole la mano a toda criatura en toda hora y en todo momento.


Estos nombres se le dan a esas expresiones que tiene el CRISTO por su amor, por su luz y por su grandeza; luego viene el CRISTO en sí, palabra que nos hace reflexionar en todo aquello que se llama religión, porque El es el que ha venido a la tierra a formar su Iglesia, a formar su pueblo.
Para el CRISTO, todas las criaturas que moramos bajo el SOL, somos sus hijos, pero no así, todos somos sus discípulos. Es necesario que nosotros reflexionemos sobre los mandatos que El ha dado para quienes le amamos y seguimos.
“Amaos los unos a los otros…”,  “sobre esta Piedra edifico mi Iglesia”; sabido es por los ” investigadores y buscadores de la Luz, que la Piedra no es otra cosa que la Energía Solar sabiamente
transmutada, fundamento de la Iglesia del CRISTO, ese Patar o ese Pedro bíblico es el sexo, y sobre esa Iglesia no puede prevalecer el infierno porque allí están contenidos todos los misterios que han venido guiando y orientado a los hombres y mujeres puros, en pensamientos, palabras y obras.


Hermano lector: el CRISTO está con la humanidad, ha venido, ha regresado, cumpliéndose así la Palabra y las Escrituras: “¿Quieres conocerlo?”. “¿Quieres identificarlo?
Recuerda hermano , que El no es una persona, pero sí utiliza a una persona que esté debidamente preparada para dar su mensaje; no es extraño saber que en la antigüedad, muchos lo encarnaron; hoy en
día hay un Pueblo que le ama, que le escucha y que le sigue, por lo tanto El, haciendo uso de su poder y de su gracia, llega, habla, predica, enseña e instruye al Pueblo para que así todos reunidos, formemos una gran fuerza que le responda a su Mensaje, a su Doctrina y por ende que le acompañe en este gran Viacrucis conjunto hacia el triunfo de todos.

V.M. Lakhsmi

EL REGRESO DEL MESÍAS.- CAP. 13: EL PUEBLO DE DIOS

Este nombre se le da a ese conjunto de personas: hombres y mujeres que han aceptado la Doctrina y el Mensaje de Redención; que se han despojado de toda clase de dogmas y fanatismos; que han comprendido que la verdadera religión es el Amor. Este Pueblo se encuentra diseminado en toda la humanidad, ve las leyes de los hombres como el orden que se establece dentro de la humanidad para poder convivir dentro del contexto humano, pero ve la Ley de DIOS como el único medio para ponernos en paz con el mismo DIOS; esta ley de DIOS parte de un punto: “AMAR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS”, y se desdobla en todos los mandamientos de la Ley de Moisés, a los cuales, haciéndoles un estudio, comprendemos que quien cumple esos mandamientos, no necesita que las leyes de la tierra lo juzguen porque él cumple todas las normas para ser un ciudadano de intachable conducta y por lo tanto un caballero del Cosmos.


Dentro de ese Pueblo de DIOS está cada individuo realizando su Obra y desde luego ejerciendo el nivel que de acuerdo a su perfeccionamiento le corresponde.
Este Pueblo De DIOS tiene un medio para ser una unidad, ese medio es la LITURGIA CRISTICA, donde se comparte en iguales proporciones el Cuerpo y la Sangre del Señor, del CRISTO. Dadas las condiciones en que este Pueblo acepte y comparta ese principio universal de vida, llamado SAGRADA EUCARISTIA, así mismo es la integración con aquella unidad que entra a ser parte de una vida Espiritual de ese Pueblo.
Cada miembro de este Pueblo trabajará por su Obra, por su mejoramiento, con la finalidad de hacer su Obra individual, pero a su vez está haciendo una Obra conjunta, que es la misma Obra del CRISTO COSMICO.


Este pueblo en su proceso de mejoramiento y regeneración, va formando un mundo nuevo, donde comparte esa vida Espiritual con todas las personas que están haciendo la misma Obra.
Esto le permite a este Pueblo a través del medio más sabio de convivir, también compartir con el CRISTO, esa SANTA CENA, teniendo ese extraordinario encuentro con la Doctrina, con el Mensaje, con la Substancia que alimenta el cuerpo, el Alma y el Espíritu.
El Pueblo de DIOS, que está ungido por las substancias del CRISTO, depositada en la Transmutación, en la EUCARISTIA y en la Mística, multiplicándose la fuerza por la presencia del CRISTO, despejan el Aura de los sitios y del mundo para que a través de ella, puedan unirse con el Señor Jehová, DIOS de los EJERCITOS CELESTIALES, y así quedar confirmados todos los que vivan en este orden como el ejército de Salvación Mundial aquí en la tierra.


Es importante que todo estudiante del Sendero Gnóstico comprenda desde ya, que para ser parte de este Ejército, necesita de una extraordinaria disciplina y marchar como un verdadero soldado hacia todos los frentes donde el CRISTO amerita nuestra presencia, para ser multiplicadores de su Mensaje, de su Doctrina, cumpliéndose así aquella máxima: “Que quien da sabiduría, sabiduría recibe; que quien da amor, amor recibe; que quien cura, será curado; que quien ama, será amado; que quien siembra,”cosechará; que quien vive para servir, tiene derecho a vivir.

V. M. LAKHSMI

EL REGRESO DEL MESÍAS.- CAP. 12: PRELUDIO

En un día de primavera, contemplando el azul de las montañas, el rugir del viento, el cantar de las aves, el movimiento de las nubes, yo me decía: “si esas montañas están quietas, ¿Quién hace que estos movimientos se sucedan alrededor de ellas? Produciéndose una armonía que me incitaba a meditar, a orar, me extasiaba”, y entre sí me decía: ” ¿Cuál será la razón para que a los humanos se nos haya olvidado aquella devoción, aquella admiración, aquel asombro ante fenómenos tan extraordinarios?”.
Fue pasando el día cuando el CRISTO SOL apareció trayendo el calor y por ende intensificando su Luz, las gentes iban y venían quizás cada quien en sus quehaceres, llevados por una necesidad interior, cada quien buscando que comer, que beber, en qué pasar su rato, algunos con el televisor, otros con el radio, otros con su coche, es decir cada uno con su faena diaria, pero lamentablemente sumidos en su total olvido de sí mismos; yo me observaba y por el momento que vivía analizaba… estos fenómenos extraordinarios que estoy viendo no son otra cosa que el CRISTO dando vida, produciendo una armonía para que todas las criaturas que habitamos este mundo tengamos paz.


Quise dirigir mis miradas a otra parte de nuestra geografía y pude ver los océanos con sus muy características olas produciendo su movimiento armónico y en su seno miles de criaturas sobreviviendo para mantener la latente vida propia de ese sagrado lugar.
Cubríase el aura del océano con aquel manto del éter de vida, dándole una belleza difícil de describir, las gentes en sus playas, bañando sus cuerpos, festejando un momento de alegría, de esparcimiento, pero quizás nadie se hacía la pregunta: “¿Quién mantiene esta armonía entre las aguas, el aire y la vida que aquí hay?.
Quise preguntar a unas personas que se veían felices y contentos, qué opinaban de aquellas maravillas y recibí la respuesta: “muy bonito”, contestaron; “pero, qué otra apreciación tienen de esto?”; “No!! es lo normal, así es el mar en todas partes”; y yo les dije: “En la mañana me propuse observar a las montañas y vi en ellas un fenómeno también extraordinario: cubiertas de una azul intenso, símbolo del éter de vida, vi las nubes moverse, oía el agua en las cascadas, produciéndose entre sí un extraordinario fenómeno de paz y de armonía”; y recibí la misma respuesta: “Así son las montañas, los campos”; es decir todos veían esto en una forma natural, y yo me decía: qué triste y lamentable es la vida de las personas que todo lo vuelven costumbre, rutina y mecánica; se duermen viendo todo natural. Me fui a la ciudad y observaba por sus calles muchos carros, mucha gente, muchos peligros, mujeres que vendían sus cuerpos, hombres que robaban y quizás asesinaban, gendarmes armados hasta los dientes para cuidar la ciudad; es decir, un verdadero infierno; me acerqué a un grupo de señores que consideré personas de bien y les dije: “¿Qué opinan de todas estas convulsiones de la ciudad, de éste desorden?”; y en coro me contestaron: “Esto es lo normal aquí y en toda ciudad”. 

 

Yo interpelé y les dije: “Es decir: ¿Esto es como necesario?”; uno me contestó: “No, no es necesario, pero las ciudades son así !”; es decir, aquello hace parte de esa rutina donde todo el mundo se acostumbra, no hay un sentido de asombro que les haga reflexionar sobre la decadencia moral y espiritual de la sociedad.
En una verdadera desesperación tomé regreso a mi lugar habitual y en el camino yo me decía: “Ni la paz de las montañas, ni la paz de los océanos, ni el desorden de las ciudades hacen que esta pobre
humanidad reconozca el mundo en que andamos”; me detuve en el camino hasta que llegó la noche, …noche despejada, estrellada, misteriosa.
Miré a todos los lados y solo sentía el silencio de las montañas, de las selvas que junto conmigo rendíamos culto a ese silencio y a aquel fenómeno maravilloso; pasaban por aquel camino unas
personas a las cuales les dije: “Qué linda está la noche”; y ellos contestaron: ” es que hace buen tiempo y es menguante”; “pero qué me puede decir de lo que estamos sintiendo?”; “Noo!”, contestaron, “Eso …es lo normal en estos campos”. Continué mi camino, con mi mismo interrogante y reflexión.
Qué triste es la vida del ser humano, cuando todo se hace costumbre, todo lo ve natural… pienso que no tiene otro camino que seguir siendo natural, llevado por las leyes mecánicas de la naturaleza, como lo hace el animal que no tiene Conciencia ni razón para diferenciar ese extraordinario mundo de las maravillas naturales que deben producir en el sabio la inspiración, hacia aquel Ser Superior que lo puso dentro de este paraíso para que se hiciera Rey de toda la creación.


Nosotros los buscadores de la Luz, de la Sabiduría y de la Santidad, no debemos vivir una vida sin razón, sin observación, sin análisis, viendo todo en una forma natural, debemos vivir una vida
sobrenatural, una vida de asombro, una vida de adoración, una vida de contemplación, y así conseguiremos que todo el proceso del pensamiento negativo se convierta en la inspiración de una mente y de un intelecto superior, de una Emoción Superior, conectándonos con todos los encantos misteriosos de nuestra MADRE naturaleza; así es la vida del sabio, así es la vida del que busca!!!…escaparse de las leyes mecánicas: evolución e involución.

V. M. LAKHSMI

EL REGRESO DEL MESÍAS.- CAP. 11 EL REGRESO

En éste pasaje de nuestra presente obra, hablaremos con usted, querido lector de algo que tiene suma trascendencia en la vida de todos los buscadores de la Luz y practicantes de la Doctrina del REDENTOR.
Como es sabido, estamos en los tiempos apocalípticos, el MESIAS, como ya ha sido dicho en la presente obra, ha hecho su aparición en todas las épocas como el Mensaje de Redención, ha sido predicado por los enviados de DIOS para mantener esa constante comunicación de DIOS y la humanidad. Pero en la actualidad hay algo de extraordinaria trascendencia, que ha sido la integración
del REDENTOR y el MESIAS en un presente. Podemos decir que el CRISTO está presente con sus tres características que son:


EL MESIAS como Mensaje; el REDENTOR para redimir y el SALVADOR para el rescate de las almas de los arrepentidos.
El regreso del CRISTO está palpable, presente en las personas que tienen comprensión de la Doctrina, comprensión del Mensaje, comprensión de la Obra del PADRE, comprensión del momento en que vivimos, comprensión de los tiempos apocalípticos.


Este regreso ha sido anunciado a través de los siglos, por los profetas y por las sagradas escrituras, solo que la interpretación que a este acontecimiento se le ha dado, no es la que corresponde a la sabia interpretación de esos mensajes.
El CRISTO está aquí, para emprender el rescate de un Pueblo; solo necesitamos una decisión sólida y la continuidad de la Obra que hemos venido realizando.
El regreso es la repetición de hechos sucedidos en otras épocas en que la humanidad ha pasado por las mismas etapas. Es el final de una jornada, es el comienzo de una nueva vida, es el encuentro de la conciencia humana con el Amor de DIOS. Es el encuentro de un Pueblo Selecto con los profetas, aquellos que a través de la historia, han venido a traer el Mensaje para la redención humana. Es el
encuentro de un Pueblo hijo de DIOS que a través de siglos y edades ha estado disperso y que ha vuelto a recibir en su interior el Amor del PADRE, la Fuerza del ESPIRITU, y la Luz del CRISTO para que en el interior de cada uno de estos hombres y mujeres, amantes de la sabiduría, buscadores de la Luz y respetuosos de la Ley de DIOS, puedan entrar en aquellos lugares Edénicos a testimoniar el Amor de .DIOS, la Misericordia del ESPIRITU y el Gran Sacrificio del REDENTOR.


Hermano lector: el CRISTO está aquí, con la humanidad, no lo espere más, simplemente sígalo, aplique la lógica trascendental, comprenda los misterios, niéguese a sí mismo, renuncie a todos los
reinados de la tierra, tome su Cruz y sígalo, El es el MESIAS, es el REDENTOR, es el SALVADOR, el que a través de una enseñanza del QUINTO EVANGELIO, de esos tres Factores Esenciales y del
Amor puro emanado de su SER, de la Luz del CRISTO que ilumina tu camino y de esa maravillosa Fuerza del ESPIRITU que te hace ser intrépido y te ayuda a ser iluminado y te ayuda a ser un verdadero soldado de la causa.
Por el Amor, por la Luz y por la Libertad, que tu Conciencia se ilumine para ese encuentro y convivencia con el CRISTO vivo, que la Paz reine en vuestro corazón

 V. M. LAKHSMI